Por: Arthur González
En un arranque de honestidad ante las verdades incuestionables de Cuba, el jefe de la Dirección Nacional de la Inteligencia estadounidense, James Clapper, tuvo que reconocer durante su más reciente audiencia en el Senado que “las reformas económicas impulsadas por el presidente cubano, Raúl Castro, son implementadas gradualmente y con cautela, manteniendo la estabilidad política y social del país”.
Clapper, aseveró que en Cuba no hay situaciones de inestabilidad y el Estado tiene un adecuado control y se propone revitalizar la economía con las reformas que está llevando a cabo.
La inteligencia norteamericana posee información de que en Cuba el pueblo apoya mayoritariamente a la Revolución y que los mercenarios creados por la CIA desde 1960 y mantenidos financieramente por el gobierno norteamericano con un presupuesto público de
20 millones de dólares anuales, no han podido desestabilizar el orden constitucional en la Isla.
Por supuesto que Mr. Clapper no hizo mención a las acciones de Guerra Económica que con el diseño elaborado por los órganos de inteligencia de su país, intentan asfixiar a la economía cubana, ni se refirió a los planes de subversión política llevados a cabo con la dirección y control de su Sección de Intereses en la Habana, pero si tuvo que reconocer
que la deseada “Transición” y la sublevación del pueblo cubano no se ven en el horizonte de Cuba.

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