Por Percy Francisco Alvarado Godoy
La acelerada revolución de la información, entre otros adelantos tecnológicos, han modificado sustancialmente la agresividad de Estados unidos hacia países y movimientos progresistas, mediante la implementación de un nuevo y eficaz modelo de agresión: las llamadas: “ciberguerra” (cyberwar) y la “guerra-en-red” (netwar), partiendo como base el concepto de que, el desvirtuar a su libre albedrío el contenido de la información, permite un efecto positivo en sus pretensiones hegemónicas, mediante la creación de falsas percepciones sobre un país, creación de confusión generalizada, satanización de figuras políticas y de naciones, así como la creación de condiciones para desestabilizar y fomentar la desobediencia social.

En el caso de la cyber guerra se relaciona más estrechamente a conflictos bélicos y a la preparación y creación de condiciones para su desarrollo, mientras que la netwar se vincula mayormente al accionar en el plano ideológico, buscando posicionamientos en la opinión pública dentro de algunos países o a nivel internacional. De esta forma, la ciberguerra, apoyada en la llamada Revolución tecnológica Militar, permite la anticipación al conflicto o desarrollarlo, según los intereses de una potencia. Todo depende sobre cómo se use esta tecnología, cómo se organice su uso y se haga un empleo racional de la información como un recurso táctico estratégico.

El propio presidente Barack Obama ha reconocido la importancia de la ciberguerra, particularmente en su discurso del 29 de abril de 2010, cuando reconoció públicamente: “Nuestra ventaja tecnológica es clave para el dominio militar de EE.UU”. Fue por ello que meses después, en octubre de 2010, ordenó la activación del cibercomando de EE.UU., arguyendo supuestas amenazas informáticas contra la seguridad nacional de su país.

Los Estados Unidos ostentan pleno control de las patentes del sector de las TIC, a la par que su control de la infraestructura de la Internet y los sistemas de hardware y software le otorgan la privilegiada capacidad de manipular la red a su antojo.

En el caso de la Netwar, encaminada a implementarse dentro de la red a partir de lograr un posicionamiento dentro de la batalla de ideas, está bien claro que sus ejecutores deben tener bien claro no solo los contenidos ideológicos, la forma más adecuada de articular sus mensajes, sino también sus potenciales receptores. Aquí, desde luego, se buscan alianzas, divisiones, conflictos de opinión, manejo mediático y desfiguración de una realidad, así como la promoción de divergencias entre grupos sociales, satanización de individuos y proyectos sociales; todo ello elaborado con una sistematicidad permanente y organizada desde centros de definida identidad política. No obstante, no hay que ver separadas la ciberguerra de la Netwar, en la medida en que ambas se complementan mutuamente, en última instancia, a motivaciones políticas.

LA GUERRA ANTICUBANA EN LA RED
La Netwar no es más que la continuación de la guerra ideológica, pero apoyándose en los acelerados procesos de sofisticación de la tecnología informática, rebasando las fronteras territoriales y convirtiendo a un conflicto como un fenómeno internacionalizado, capaz de involucrar a millones de personas. Su implicación sobre la diplomacia y políticas públicas, el desarrollo de campañas psicológicas, el desarrollo de técnicas de subversión política o cultural, el sabotaje o interferencias sobre los medios locales, la emisión de mensajes desestabilizadores, la infiltración en bases de datos y redes informáticas, así como una bien diseñada estrategia para sobredimensionar el rol de movimientos “disidentes” y su influencia sobre la sociedad, son artilugios ya usados por la Netwar, particularmente contra Cuba.

La Netwar no se limita a un campo específico de la vida de una nación. El tinglado de ataques en la red se encamina a todas las facetas de la vida política, económica, espiritual y social, usando argumentos infundiosos y dirigidos a desvirtuar realidades. La satanización de los proyectos sociales es parte de este rejuego. También, por supuesto, lo es la minimización de los logros sociales y cuestionar la gobernabilidad de un estado o líder específico. Sirven, igualmente, como antecedentes a acciones militares, luego que se ha cultivado un estado de opinión favorable a una respuesta armada a un conflicto.

La Netwar desarrollada por los Estados Unidos contra Cuba es un claro ejemplo del alcance pernicioso de esta batalla ideológica, sostenida por las principales agencias gubernamentales de Estados Unidos como la USAID y la NED, por citar algunos ejemplos, así como el uso de la VOA y una red radiofónica encabezada por Radio Martí, La Poderosa, Radio Mambí y otras, las que llegaron a transmitir más de 128 000 horas en el año 2011, cargadas de mensajes provocadores. Junto con este andamiaje, Estados Unidos se apoya principalmente en los principales monopolios internacionales de la información, medios de prensa escrita controlados por la ultraderecha en sus naciones aliadas y, particularmente en una blogósfera que ya rebasa los 700 blogs anticubanos. No en balde, el Departamento de Estado planea gastar cerca de 30 millones de dólares en proyectos para usar la red contra Cuba y otras naciones progresistas.

Cuba, por su parte, enfrentándose al enorme Goliat mediático, ha usado sus modestos recursos para enfrentar esta criminal guerra ideológica, fortaleciendo sus medios de comunicación, el periodismo militante y comprometido, e intentando desarrollar una blogósfera revolucionaria activa y dinámica, cuya misión no solo se debe limitar a denunciar las manipulaciones del enemigo, sino también a resaltar los logros de la Revolución ante la opinión pública mundial. Es importante en esta dirección el anticiparse a los planes provocadores de la contrarrevolución, denunciando cada maniobra y sus sucias intenciones, empleando la sagacidad y la acción oportuna para neutralizar a las campañas enemigas antes que las mismas sean sobredimensionadas por sus patrocinadores.

La guerra cibernética contra Cuba se manifiesta también en la obstrucción para que nuestro país pueda acceder a las nuevas tecnologías. En un discurso pronunciado por Ramón Linares Torres, Viceministro Primero del Ministerio de la Informática y las Comunicaciones de Cuba, en la Conferencia de Plenipotenciarios de la UIT 2010, celebrada en la ciudad de Guadalajara, México, del 4 al 22 de octubre del año 2010, el mismo denunció: “En el caso de las comunicaciones, el bloqueo ha estado dirigido también a impedir el acceso de Cuba a las TIC, prohibiendo el suministro de sistemas y tecnologías de punta y la adquisición de software de reconocimiento internacional como el sistema operativo Windows e impidiendo el acceso del país a sitios y servicios en Internet. (…) A pesar de estas acciones Cuba realiza esfuerzos para el desarrollo de estas tecnologías, priorizando su uso en la educación, la salud pública, en el desarrollo científico y cultural los servicios destinados a la población y el crecimiento económico, y al cierre del 2009 se disponía de más de 700,000 computadoras, con un 65 % de ellas conectadas a Internet; 2 331 dominios punto cu y más de 500 000 páginas Web.”

A pesar de las obstrucciones al desarrollo de la informática en Cuba, Linares Torres, agregó: “Se ha priorizado el acceso de la juventud a las TIC a través de espacios tales como escuelas, cibercentros de acceso de la juventud de los que existen más de 600, universidades, centros hospitalarios, bibliotecas, y centros de investigación, que han facilitado la organización de prácticas de protección de la niñez y la juventud recomendadas por la UIT ante las amenazas que pueden derivarse de estas conexiones. (…) Todas las escuelas del sistema nacional de educación disponen de recursos informáticos como herramientas esenciales del aprendizaje, garantizando la enseñanza de la computación en forma absolutamente gratuita y la formación de conocimientos de informática se garantiza en carreras de esta especialidad en las diferentes Universidades.”

Las palabras del viceministro del MIC deshicieron las críticas que han mantenido los enemigos de Cuba, entre ellos funcionarios norteamericanos de alto nivel como Obama e Hillary Clinton, sobre la posibilidad del uso de la Internet por los ciudadanos cubanos. Esas críticas esconden que el acceso a la red se ve limitado en Cuba por las propias restricciones impuestas por el criminal bloque contra la Isla. Empero, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) reconoció en el año 2010, que Cuba ocupó cuarto lugar en el mundo en habilidades en el uso de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC). No es un secreto para nadie, que más de 600 Joven Club de Computación han graduado a alrededor de 2,5 millones de personas, dotándolas de una cultura informática básica.

LA MODALIDAD DEL BOMBARDEO DE CELULARES.
La guerra ideológica contra Cuba se perfila aún más cruenta y sofisticada en este año 2012, de manera que nos coloca ante el reto de vencer a las adelantadas tecnologías a disposición de nuestros enemigos con inteligencia y, sobre todo, con el fortalecimiento de la labor política ideológica de nuestros ciudadanos, única garantía para que los mensajes contrarrevolucionarios no abran brechas de opinión dentro de nuestra población. Sólo con honestidad y transparencia sobre nuestras dificultades, ejemplaridad y liderato de nuestros dirigentes, implementando la unidad estrecha entre el Partido y las organizaciones de masa, así como un fuerte trabajo con las nuevas generaciones, podremos vencer esta complicada batalla.

El enemigo tradicional de nuestro pueblo, las administraciones norteamericanas y la ultraderecha de ese país, sumados a los mafiosos de Miami y los grupúsculos internos, han recurrido a grandes sumas de dinero para destruir a la Revolución. Parte de ese dinero ha sido empleado para comprar voluntades, para fabricar traidores e inmorales campañas, para distorsionar la realidad de nuestro país y vincularlo cínicamente al narcotráfico, al terrorismo y a una supuesta violación de los derechos humanos.

Una parte fundamental del dinero del Imperio se está destinando para sofisticar las plataformas tecnológicas y medios informativos para hacer más eficaz el mensaje anticubano. Prueba de ello es la contratación de una compañía de software de Maryland, en julio pasado, por parte de la Junta de Gobernadores de Radiodifusión (BBG), para iniciar un bombardeo de mensajes SMS a los celulares en Cuba. Esta empresa, Washington Software Inc., con sede en Germantown, Maryland, sería la encargada de esta nueva misión de agresión ideológica.

El “bombardeo” de mensajes SMS permitirá el envío de hasta 3 600 mensajes/hora, para un total de 86 400 diarios, 2 592 000 al mes y 31 104 000 mensajes anuales, aproximadamente. Uno de los principales usuarios de la mensajería contrarrevolucionaria sería Radio Martí.

El presidente de esta empresa, Michael Chung, ha desarrollado diversos proyectos de software, destacándose como consultor de Ti en Impaq Internacional, habiendo laborado como consultor en Abt Associates, The Guardian, Verizon, Tellabs, Grupo de Soluciones de Chicago, Allstate, entre otras; así como ha ocupado otros cargos en el CCH, el Departamento de Aviación de la Universidad de Illinois y la Universidad Estatal de Ohio. Comparten actividades dentro de WSI otros especialistas como Tom Franks, Andrew Leung, Wai Leung Pong y David Lam.

EL PLAN MACABRO DE INFILTRAR A LA PROGRAMACION DE TELEVISION EN CUBA
La propia BBG contrató a una compañía israelí de comunicaciones, RRSat Global Communications Network, dirigida por Shlomo Shamir, para difundir a través de su sistema de satélite una serie de “spam” y mensajes cifrados dentro de Cuba, valiéndose de la experiencia de este ex brigadier general del Tzahal, tanto en el Complejo Militar sionista como en la NASA norteamericana. Shamir, radicado actualmente en Estados Unidos, dirigió Niza-Systems, especializada en la vigilancia, el control, evaluación y análisis de las comunicaciones de voz diferentes, así como vinculadas a otras formas de escuchas telefónicas y electrónicas y los sistemas de geo-localización.

RRSat Global tratará de transmitir el contenido cifrado de la inteligencia militar y propaganda anticubana dentro de los programas de televisión en Cuba, bajo la supervisión, desde Miami, de la Oficina de Transmisiones hacia Cuba (OCB), propietaria igualmente de Radio/TV Martí. Ganadora de la licitación, se plantea igualmente enviar una señal de televisión a los cubanos, luego de un período de pruebas que finalizaría, supuestamente, el 31 de diciembre de 2011.

La misión encomendada a la empresa israelí debe lograr la recepción de una señal durante las 24 horas al día dentro de la Isla, sin la necesidad de antenas receptoras sofisticadas. De tener éxito, se crearían las condiciones para inundar a nuestro país con programas anticubanos.

Para culminar este artículo, creo necesario hacerlo con un fragmento de la intervención del compañero Raúl Castro. Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, al finalizar la Primera Conferencia Nacional del Partido, donde deja claramente esbozada la actual guerra ideológica contra nuestra Patria: “Antes de concluir estas palabras considero necesario denunciar, una vez más, las brutales campañas anticubanas instigadas por el gobierno de Estados Unidos y algunos otros tradicionalmente comprometidos con la subversión contra nuestro país, con el concurso de la gran prensa occidental y la colaboración de sus asalariados dentro de la isla en el propósito de desacreditar a la Revolución, justificar la hostilidad y el bloqueo contra la población cubana y crear una quinta columna que facilite la aspiración de privarnos de la independencia y soberanía nacional.”

Demás está decir, que nuestro Partido y nuestro pueblo sabrán salir airosos de estos nuevos desafíos.

Enviado por Aleida Gutiérrez Oceguera

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