Por Carlos Rafael Diéguez.

Uruguay

Trabajar con el uruguayo fue como disfrutar mejor el juego de la radio, sabía saborear lo que decía, realizaba la conducción de un programa con maestría insuperable. Tenía un ritmo de conducción bien rápido sin atropellar. Con Jorge Ibarra hicimos radio y nació una singular amistad como consecuencia de trabajar a cualquier hora. Él amigo y hermano también fue un “Guerrero de la Luz” que nos mostró el porque cubanos y uruguayos somos de una misma semilla latinoamericana.

Descubrí en Ibarra enseñanzas, porque con él aprendias solamente de verlo trabajar. En Cuba comenzó por una radio escuela, Radio Granma, en Manzanillo. Las radios municipales en la isla mayor de Las Antillas son academias, pero Ibarra tenía una gracia, un don para la comunicación auténticas que también habia cultivado en la radio uruguaya.

“El uruguayo” me confirmó algo que ya habia nacido en mi: la improvisación, en ese campo fue  maestro en la radio cubana. Trabajar con él fue una oportunidad excepcional, de esas que nunca se olvidan. Tengo que darles gracias además por el espacio en “Haciendo Radio” para nuestros reportes desde La Voz del Niquel en Moa, lo que constituyó un estímulo y una responsabilidad.

Jorge Ibarra hacía de todo en la radio, escribía los textos de las menciones o spots, las decía, seleccionaba música, conducia, narraba, conversaba. Era una enciclopedia, muy rápido hablando, leyendo y pensando. Tenía una noción del tiempo y lo dominaba. Desde la radio, es necesario saber qué hacer con un minuto y a veces Jorge Ibarra, realizaba verdaderos actos de magia, ofreciendo cualquier cantidad de contenidos diversos en 60 segundos. Leía con mucha precisión, pero era más seguro todavía improvisando. Y su guión, el libreto lo tenía en la cabeza, apenas anotaba, era un “hombre radio” de grandes ligas. Con sus aportes despertó la radio cubana, llevando desde Manzanillo un estilo que predominaba en todo el territorio oriental, sobre todo en las Revistas Informativas.

Pero no hay dudas que el estilo que le impuso a “Haciendo Radio” fue bien dinámico,  el mismo estilo y la forma que tenía del otro programa, nacido en Manzanillo “Radar MIL 200” una pieza de arte “Made In Ibarra”.

El adecuado uso de efectos y recursos radiales como cortinas musicales, yingles y otros convirtieron las madrugadas y mañanas de Radio Rebelde en un show artístico e informativo de marca mayor, muy novedoso al crear secciones como: la voz de la noticia, televisando con la palabra, desde el satélite, la Opinión y  otras secciones. Cada 30 minutos  hacía un resumen de lo acontecido. Ese espacio informativo fue una propuesta bien fundamentada que se convirtió en paradigma. Debe ser estudiado. La sintonía era total.

Jorge Ibarra,  un hombre muy inquieto,  conversador y en otros momentos  callado. Responsable siempre de que las secciones salieran a tiempo, con calidad. Confiado de sí mismo y presto a ayudar a cualquiera. Extremadamente alegre, dormía muy poco. Un amante de su patria, con ideales políticos humanistas. Gustaba de hacer “jaranas” con un alto sentido del humor.

Una madrugada comenzó a anunciar desde la 5 am, que Haciendo Radio contactaría con el Pentágono en EE.UU. para hacer una importante pregunta a los funcionarios y lo decía cada cinco o diez minutos, como un leitmotiv. La audiencia estaba desesperada por oir la insólita conexión y cuando faltaban tres minutos para las 9 AM, casi a punto de despidir el programa, le pasó los microfonos a Gretchen Galindo, y ella habla en inglés y traduce al mismo tiempo al español…la pregunta fue ¿Por qué EE.UU tiene bloqueado a Cuba” En el Pentágono luego de levantar el auricular del teléfono, cuando oyen la voz con la pregunta y que decia somos de Radio Rebelde, La Habana, Cuba, cuelgan el teléfono y en ese momento sale Ibarra diciendo: ¿escucharon? ¡no dijeron nada, ni una sola palabra!… y después dicen que hay libertad de Prensa. Ahi se acabó el programa del día…

En otro momento, Jorge Ibarra anunciando que Haciendo Radio se iba del aire, que el espacio de hoy era él último, los oyentes de tanto llamar para lamentarse y quejarse practicamente colapsan el sistema telefónico…Al final Ibarra explicaba que era dia 28 de diciembre, día de los inocentes, que lo perdonaran. Era muy alegre, siempre estaba de buen ánimo y trasmitia optmismo.

No creo que en materia de trabajo Ibarra haya cumplido todos sus sueños, murió muy joven como consecuencia de un cáncer, pero sí cumplió con sus compañeros y amigos. Pienso que hoy cuando los retos son superiores nuestra Radio Cubana debemos hoy también repensarla tomando un poco del legado de Jorge Ibarra. Hay un antes y un después, en la radiodifusión cubana con la presencia de este Señor de la radio.

Alguna institución cubana debería llevar su nombre y cuando algún cubano de la radio visite Montevideo, Uruguay, tendría que ir hasta la tumba de este hombre, llevarle una flor, un abrazo a nombre de la Nación, porque Ibarra nos mostró un camino del quehacer radial, que tenemos que desentrañarlo todos los días…y la mejor manera es haciendo un producto radiofónico de calidad.

En más de una ocasión hemos escrito y dicho en conferencias : Respetar el micrófono significa tener conciencia de qué se dice y de cómo se dice la palabra. El locutor o comunicador tiene que ser un paradigma de la comunicación que no admite en su vocabulario groserías, palabrerías de dobles sentidos, porque la responsabilidad lo edifica como modelo del buen hablar. Si habla mal, los oyentes, sus alumnos del éter lo imitaran. Jorge Ibarra, lo que decía, lo sentia primero, nunca le escuché una grosería o vulgaridad, era un caballero, amoroso y un artesano del lenguaje.

En Cuba, hace algunos años, pensando en Jorge Ibarra, comenzamos a defender lo que constituye un principio: los periodistas y locutores informativos: NO deben convertirse en simples lectores de noticias; es imprescindible vivirlas, sentirlas de tal forma que el contenido de la información se incorpore al perceptor como un acto natural de diálogo.
Pero, para ser un buen improvisador y llegar a comunicar profesionalmente es necesario contar con una basta cultura, y tener como Ibarra la virtud de investigar e interesarse por todo, leer de todo y ser “campechano”. Por eso y más no dejaré de recordar a Jorge Ibarra, como el señor de la radio.

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