DFF00A Miami le llaman la capital  del  sol por  las aguas  claras y calientes  de sus  playas  de arena fina que  atraen   a sus entornos  millones  de  turistas  todos  los años,  motivados  por  el  glamour   electrizante de su  vida  nocturna  que invita  a  la  aventura  y al amor.
Sus rascacielos  de concreto   y  acero empinados desafiantes  al  cielo  tropical,  que asemejan la ciudad  a  un  New York   chiquito,   invitan al visitante curioso  a  explorar sus  entrañas  en busca de algo  más  que fiesta y  placer.
También  a Miami se le tiene como    puerta  de entrada  de  América  Latina a  los  Estados Unidos,  lo que ha servido para darle acogida en ella  a gentes  de  todas partes, razas  y  credos,   además de cuanto  político  pillo  y ladrón del continente haya venido en  busca de amparo  en  estos  lares,  mezclándose  con exilados  de otras épocas-  que son  los  menos- arrollados por   otros  tantos  que  se  proclaman como tales, cuando  en realidad  no son  más  que simples  emigrantes  económicos en busca  de  una  mejor  vida,  que  no encontraron  en  la  tierra  que  los vio nacer.
Miami  es además  de  todo  eso,  una  gigante  coctelera en que  se mezclan sabores, olores, colores y sueños derrumbados  de  varios  miles de hombres  y  mujeres,  que  en la vida  les  tocó perder y andan  sin  hogar  ni  destino,  convirtiéndose en  lo que  las  estadísticas del censo    poblacional  clasifican como “Desamparados”.  Son  los “Homlees”  de los  que  tanto se habla con palabras  de  compasión, pero  a quienes  son pocos  los  que  de  verdad  les  prestan atención.
La  cámara  fotográfica  de  Réplica  salió  a  las  calles  de Miami en una  tarde cualquiera   de  noviembre y  esto  fue  lo  que  encontró : ! La otra  cara  del  Miami  que no se  ve! Aquí    tenemos  el otro rostro  sucio de la  capital  del sol en caras  vivas de  dolor, en  un  dramático  escenario de pobreza que  invitan al  grito de  denuncia  encendida,  o al menos  a  un reclamo  de  compasión. Vea Ud. el Miami que  también  existe  detrás  de  los  rascacielos  y la eterna fiesta  jacarandosa de la capital  del sol.

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