SantanaRafael Peña Santana, uno de los grandes  maestros de locutores.

Cuando tenía apenas diez años me identifiqué con la radio, en casa de mis abuelos paternos oía junto a mi familia unos programas de música campesina y órgano de tubos y madera que se originaban en la radio de Puerto Padre y Holguín, pero ya en los primeros años de  la década del 70, comenzó en mi la “adición” del radio, al punto que trataba de encontrar aquellas voces y sonidos en la parte posterior del aparato…

Nunca imaginé que en 1974 con sólo 15 años en Radio Angulo me sentaría por primera vez frente a un micrófono y que desde entonces me considere hoy más locutor que periodista, mis primeros maestros Aniurka Garcia Ramos, Osvaldo Aguilera, Enma Garcia, Rafael Peña, Vilma Pérez, Valero, Mario Hernández, Felix González Vega y otros. Los programas informativos son mi pasión, pero hacer de animador o narrador es algo que  disfruto tanto, que nadie pùede imaginar. Me gustan los libretos y los guiones pero más me agrada improvisar.

Pero fue en Radio Mayari donde comenzó el aprendizaje de hacer locución de “barricada” sin condiciones técnicas apenas, pero con gente probadas en el arte de la comunicación como Querol de La Paz o Hugo Rafael Ramirez y Elias Valentin Noa. Pienso que compartir con Aroldo García que desde Radio Banes ya hacia un trabajo encomiable, fue también una forma para que la radio se hiciera carne en mi.

Hoy cuando se celebra el día del locutor, considero que la profesión  ha servido para ofrecer ternura a nuestra nación, no podemos imaginar a Cuba, sin las voces de los locutores que han costituido varias escuelas del arte de la comunicación oral para nuestro país y el mundo. Ser locutor entraña responsabilidad con la familia, con tus amigos y con la nación.

En Moa recuerdo que junto a la UNEAC fudamos cursos de locución, tambien en Sancti Spíritus y hoy en todas las provincias existen cátedras de locutores que cada día se esmeran para que la lengua española sea un “diamante”.

Hoy primero de diciembre un abrazo bien grande a mis compañeros locutores de Cuba y demás países que celebran la fecha, en especial a los Maestros de Locución que no son pocos, auque nosotros, alumnos, nunca dejamos de aprender en este hermoso y difícil arte.

Para terminar deseo dar gracias a La Radio Cubana por mantener en su Portal digital artículos nuestros que ofrecen una visión del Locutor.

En más de una ocasión hemos dicho: Respetar el micrófono significa tener conciencia de qué se dice y de cómo se dice la palabra. El locutor es un profesor, un paradigma de la comunicación que no admite en su vocabulario groserías, palabrerías de dobles sentidos, porque la responsabilidad lo edifica como  modelo del buen hablar. Si habla mal, los oyentes,  sus alumnos del éter lo imitaran. La radio está llamada a desterrar la vulgaridad. El locutor es un artesano del lenguaje, la palabra es su principal pieza, moldearla con los adecuados modales, cultivar ideas para una educación de paz que posibilite óptimas relaciones entre los seres humanos, ubica al profesional del micrófono en un puesto privilegiado. La melodía originada por una voz bien timbrada, educada en el buen decir es capaz de atrapar espacios y conducir al perceptor hacia los  fines de valores necesarios en los humanos: amor, alegría, sinceridad y otros.

La radio y el arte de conversar

Publicado el lunes, 04 de octubre de 2010 14:33 pm | Escrito por Carlos Rafael Diéguez

La conversación es el ejemplo más sencillo de la comunicación. En la radio cobra una connotación trascendente, eficaz en la conformación de la personalidad del medio emisor. Al conversar, el hombre expresa sus ideas, con su pensamiento construye realidades, ese intercambio es de mucha utilidad por la espontaneidad, el ímpetu y el movimiento de las palabras.

Si los humanos somos seres parlantes necesitados de hablar, la radio es el cauce  por excelencia que conduce a la comunicación interpersonal,  un don para conocernos  y armonizar en la convivencia social.
Las emisoras son las conversadoras del planeta capaces de enfrentar conflictos y  crear nuevas amistades. Desde que la evolución nos permitió adquirir el lenguaje articulado, de palabras con significados, interactuamos a diario por medio de la conversación, pero ese encanto de intercambiar ideas se hizo superior desde el momento que nació la radiodifusión.

En la radio cuando conversamos  obtenemos   y  damos  información, motivamos, entretenemos, convencemos   o persuadimos.  Charlar en la radio es un acto fácil, sencillo que da la posibilidad de una amplia comunicación a distancia forjadoras de líderes de opinión que asumen atributos en su personalidad, generalmente, tienen una “gracia” son simpáticos, bien recibidos por el público, hablan de una forma especial, saben cómo llegar al receptor, son conversadores natos.   Saber conversar crea bases de liderazgo.

Las producciones radiofónicas les permiten a  las personas desarrollar  la creatividad, la imaginación, el receptor humano establece  en su léxico nuevos vocablos gracias a las charlas que escuchan en los programas. Esta característica es compartida con la lectura, porque el  lector y el oyente suelen imaginarse las reglas, los personajes, los finales, todo según su preferencia. ¿Cuál es la base de esa comunicación? La voz del locutor, su forma de hablar, sus entonaciones, sus temas preferidos, su risa, y hasta sus errores.

La radio es una conversación cotidiana en sus diferentes horarios, el medio radial  da la posibilidad de la adquisición de nuevos conocimientos, diversas formas de interpretación, ayudan a comprender la realidad. Una conversación amena  por la radio cala como las  fotografías de   los paisajes o las conferencias de los buenos oradores.

La radio como medio más ágil,  asegura un contacto rápido a la hora de transmitir los mensajes, en el momento preciso, a la mejor hora y en el adecuado  día, pero su efectividad  radica también en el arte de conversar,  de integrarse en el mundo de cada oyente, potenciando su imaginación. La postura que deben asumir los productores de radio es permitir  que el oyente participe, se sienta dentro del grupo familiar de la radio, que sienta cariño.

Conversar en la radio es un pilar que inspira credibilidad y cultiva el pensamiento.   Este es un principio que locutores y periodistas   deben tener presente en todo momento. El coloquio no es sólo para conferencistas, cuando se dialoga con el oyente el mensaje se hace más efectivo. Si se hace una lectura sin interpretación, sin las inflexiones  se pierde fuerza, veracidad y  se elimina el poder que tiene la palabra, como herramienta principal de la comunicación.

¿Qué se logra con la palabra? La palabra es lo que representa al locutor, es su carta de presentación, su trabajo es informar y al propio tiempo   formar, educar, entretener y si esa palabra   intenta informar e instruir  a base de conocimientos falsos, o turbios destruye la reputación del medio. El valor de ser un locutor creíble es aquel que dialoga y conversa con su audiencia de la misma manera que lo hace con su familia, de esa manera se cultiva  una audiencia fiel que se siente orgullosa de sus comunicadores.

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