Por Carlos R Diéguez
De Leonardo Padura  recuerdo con cariño aquella primera novela, Fiebre de caballos, una bella  historia de amor,  escrita  en los años ochenta. Sus trabajos en el Caiman Barbudo fueron reportajes y artículos bien hechos y hasta hoy recordados.  Mi hija Karla, de 20 años no deja de leer a Padura, algo bien normal en los jóvenes cubanos de hoy. Padura es un gran periodista, un novelista de primera, querido y respetado.

Pero lo  cortés no quita lo valiente, en los últimos tiempos tengo la opinión que Padura le tira piedras al Sol o se le ha encarnado  su  personaje  “Conde” aquel desordenado,  borracho, descontento y desencantado, “que arrastra una melancolía”, según el mismo Padura.

En el último artículo que Radio Miami publicó y otros  medios sobre todo de España con el Periódico El país  con el título: Cuba: Abróchese los cinturones, el famoso novelista se nos presenta con un fatalismo que da ganas de llorar y que se le olvida que en Cuba se aplica una magistral ley , la negación  que en un sentido dialéctico no significa simplemente decir que no, porque en el estadio anterior es a la vez vencida y preservada. Negación, en este sentido,  en el momento actual de cambios que vive la isla es  un acto positivo y lo que no sabe  Padura y otros muchos que la evolución presente en nuestra  Cuba es también fruto de la teoría de la complejidad  y lo invito a estudiarse a fondo  la teoría del caos, donde  existen tres conceptos clave transversales: el control, la creatividad y la sutileza.

En el ultimo articulo de  Padura él novelista se hace varias preguntas  que en la coyuntura actual que vive cuba son interrogantes fatalistas, las cito textualmente. ¿Cuántos cubanos que se trasladen a España pueden contar con la esperanza de obtener trabajo cuando los españoles no lo encuentran? ¿Cuántos empresarios medianos de esa zona del mundo estarán dispuestos a iniciar una aventura en la isla del Caribe?  ¿cómo adquirir los materiales que necesitarán para su trabajo algunas de las posibles cooperativas si solo el Estado puede importar con carácter comercial? Padura hasta cuestiona el futuro de la zona comercial del puerto de El Mariel.

Con estas preguntas Padura le busca la quinta pata al gato, pero se encuentra con la cola, una coloa repleta de optimismo y una Cuba que tiene una generación bien cimentada en una cultura de cambios de escultores porque al decir  de José de San Martín, el Libertador de Argentina y Chile.

“Un escultor es admirable, porque saca una figura de la piedra bruta: pero esos hombres que hacen pueblos son como más que hombres. Quisieron algunas veces lo que no debían querer; pero ¿qué no le perdonará un hijo a su padre? El corazón se llena de ternura al pensar en esos gigantes fundadores. Esos son héroes; los que pelean para hacer a los pueblos libres, o los que padecen en pobreza y desgracia por defender una gran verdad.”

Decirle al novelista que no creo en esas  tragedias clásicas con frecuencia representaban al hombre como una criatura desvalida llevada por el destino.  Cuba es y será, resultado de un nuevo pensamiento, de una Revolución dentro de la revolución… Hoy mi amigo Nicolás me dijo, me gusta más Padura como novelista y no como tirador de piedras al sol.

http://www.radio-miami.org/archivo/rincon/786-el-fatalismo-de-padura

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