Por Carlos Rafael Diéguez. B

Entrevistar a un científico de la talla del Doctor Leodegario Lufriú Díaz Ingeniero Geofísico cubano es un privilegio para cualquier periodista que se dedique a investigar sobre temas de la ciencias de nuestro mundo; máxime si ese profesional discutió su tesis de doctorado ante un tribunal de 16 doctores, al defender el trabajo titulado: “Fundamentos y Aplicaciones de los Sensores Biológicos en la Investigaciones Geofísicas”. Mi interlocutor presidió un grupo de expertos que utilizó la radiestesia en la búsqueda de los restos del Che y demás guerrilleros en Bolivia en 1996. Su modestia extrema no quiso que le preguntara sobre esa expedición; su humildad, rayo común en los grandes hombres me aconsejó abordar esa hazaña científica cubana en otra oportunidad.

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