Miami, 7 de noviembre del 2011
Por Lorenzo Gonzalo*/Foto Virgilio PONCE – Martianos-Hermes-Cubainformación.- Desde hace varios años, el tema migratorio se ha convertido en un tema de seguridad para los países desarrollados y en un asunto que Latinoamérica y el Caribe se han visto obligados a seguir de cerca.

Para las naciones europeas y Estados Unidos, su importancia radica en el vacío laboral creado como consecuencia de la crisis económica surgida como consecuencia de la política financiera y de mercado consistente en “dejar hacer, dejar pasar”, aplicada por esos Estados inescrupulosamente. El desempleo se ve amenazado por la competencia de salario que crea la existencia de la economía laboral subterránea a que dan lugar los indocumentados.

Dejando a un lado la crítica justificada a la explotación que han sido sometidas sus inmigraciones, y la solución que estos representaron en coyunturas claves para el desarrollo de los países mencionados, la realidad es que estas naciones se enfrentan hoy con la necesidad de cambiar esencialmente las leyes que otrora les permitieron acumular grandes riquezas, a costa de la esperanza de aquellos empobrecidos grupos.

El Presidente Barack Obama utilizó como parte de su campaña política hallarle solución a esa crisis creada por años de regulaciones que fueron aplicadas a medias y de facilidades que constituyen hoy obstáculos al nuevo orden económico que el país demanda.

Ese aspecto de su programa queda aún por realizarse.

Los primeros dos años su gobierno se concentró en resolver la crisis financiera de las grandes instituciones, so pena de dejarlas correr por el drenaje si el Estado no actuaba. Pasaron luego a la reforma de salud, por ser un tema que preocupa a una gran mayoría de la población que se calcula compuesta por unos 40 millones de personas.

Las soluciones aprobadas no resuelven la salud para todos, pero a mediano plazo deben ofrecer cierto alivio para quienes tienen seguro médico y también brindarán algunas ventajas, para un pequeño porcentaje que no lo tienen.

En lo relativo a la Guerra en Oriente Próximo, el Presidente Obama ha cumplido con la hoja de ruta para la retirada de tropas de Irak y ha logrado cierta estabilidad relativa en Afganistán, lidiando con las tendencias allí existentes, ninguna de las cuales aprueba de la ocupación, incluyendo el gobierno afgano.

Es de suponer que una vez eliminada la figura de Bin Laden junto con otros jefes de importancia de Alquaeda, se han estado creando las condiciones para una eventual retirada. Estas condiciones están siendo creadas por la oposición decidida del gobierno pakistaní a las invasiones a su territorio y la disposición del gobierno afgano de apoyar a Pakistán en caso de un conflicto con Estados Unidos. Esa correlación de fuerzas creada en la región y que se ha definido claramente en los últimos tiempos, junto a la imposibilidad de consolidar la ocupación, por no contar Estados Unidos con apoyo de ninguna de las partes afganas en conflicto, inclina a una eventual retirada. La justificación quedaría apoyada además por la nueva estrategia experimental aplicada en Libia, consistente en no permitir “ninguna bota en tierra”.

Ahora solamente le resta al gobierno de Obama enfrentarse a la reforma migratoria, lo cual posiblemente se dilate ante las elecciones de noviembre del 2012, precisamente porque el tema podría convertirse en el arma estratégica más importante de la campaña electoral, después de la economía. Esto se explica porque esta última solamente puede ser objeto de resultados macroeconómicos, ya que la envergadura de la crisis no puede resolver los problemas económicos en el lapso de un año. Por consiguiente, la economía solamente podrá obtener beneficios generales, algo que se convierte en un intangible para la ciudadanía, mientras la inmigración pudiera convertirse en la estrategia demócrata, para acorralar a los republicanos. La mayor sustancia de este debate radica de momento en la actitud que cada cual asuma frente a esa enorme población indocumentada.

Para Europa la cuestión presenta muchas dificultades pero el funcionamiento de los Estados que la componen dispone de procedimientos ejecutivos, que no son usuales en Estados Unidos. Francia, por ejemplo, puede prohibir que las mujeres árabes y de otras nacionalidades, utilicen el velo para cubrirse el rostro y erradicar los turbantes y disponer deportaciones en masa, sin que los componentes del “establecimiento” de esos Estados, capitalicen triunfos electorales por ese motivo.

Los procedimientos electorales al uso en Estados Unidos, favorecen distracciones y manipulaciones que no son posibles en Europa. El tema migratorio es uno de ellos, en primer lugar porque Estados Unidos se ha definido a sí mismo, con la identificación de todas las partes de ese “establecimiento”, como un país de inmigrantes, mientras Europa, que también es resultado de lo mismo, lo fue en una época que ya está perdida de la memoria histórica y no forma parte de las consideraciones ciudadanas y las campañas políticas. Esto explica en parte por qué la discriminación anti inmigrante en Europa, parece ser algo compartido por las mayorías de sus ciudadanos, algo que no sucede en Estados Unidos en igual medida.

Independientemente de lo señalado, también constituye una realidad que el “establecimiento” europeo presenta resquebrajaduras no existentes en Estados Unidos, donde la política del Estado responde esencialmente a una alternancia de poder, mientras en Europa existen fuertes corrientes que lo desafían.

En los países latinoamericanos los procesos migratorios han ido cobrando vigencia en los últimos años, toda vez que el desarrollo desigual de la región estimula el movimiento fronterizo desde las zonas más pobres hacia aquellas donde surgen nuevas fuentes de trabajo. Especialmente ante la crisis económica de los países desarrollados, las economías de esos países se han visto favorecidas por fuertes inversiones. El desplazamiento de capitales ha ocurrido por la incertidumbre creada ante la contracción de la demanda, debido al alto desempleo y a la cautela asumida por la población de los países desarrollados, frente a un futuro que parece incierto.

Pero la mayor importancia que han tenido para estos países los flujos migratorios está esencialmente relacionada con sus emigrados, quienes representan sus fuentes de ingresos más importantes.

Los movimientos fronterizos están caracterizados fundamentalmente por las pandillas, el tráfico humano y los estupefacientes, lo cual constituye un grave problema que dificulta la gobernabilidad centro americana. En menor medida se producen movimientos ilegales por razones de trabajo. Pero en general el flujo migratorio responde a las leyes migratorias vigentes. Muchos de los países de la región atienden el fenómeno con la debida consideración, tanto para con sus ciudadanos como hacia aquellos que llegan ofreciendo sus servicios, casi siempre a través de acuerdos preestablecidos con las entidades empleadoras.

A través del tiempo, la migración se va convirtiendo en un elemento de Estado de graves implicaciones, porque ha alcanzado su punto crítico en una época en que el voto y el reclamo de participación ciudadana, se convierte cada vez más en un arma temida por todas las clases gobernantes.

*Lorenzo Gonzalo periodista cubano residente en los EE.UU. y subdirector de Radio Miami

Fuente original:  MARTIANOS-HERMES-CUBAINFORMACIÓN

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