13 AÑOS DE RECLUSIÓN
INJUSTA
CONTRA LOS 5
Por una falta no cometida
Minerva Flores Torres
LINK EN LA WEB:
http://buzos.com.mx/475buzos.html
53 años nadando a contracorriente, en un mundo atado de manos y
silenciado por Estados Unidos; luchando por el derecho a vivir como ha
decidido hacerlo; ése ha sido el gran delito del pueblo cubano desde
el triunfo de su Revolución.

Más de cinco décadas resistiendo el embargo económico impuesto por el
imperialismo y más de 10 lustros sorteando el terror en todas su
formas, y aún están de pie.

Infiltrar al enemigo fue un recurso para evitar más atentados en su
contra. “No había alternativa, teníamos que hacerlo. El deber más
elemental y sagrado de cualquier Estado es defenderse y defender a su
gente. Nosotros no hacemos lo que se hace ahora por todas partes, ir a
la guerra preventiva. Ahora, se lucha con inteligencia, con valor,
pacíficamente”, afirmó, en entrevista con buzos el presidente de la
Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba (ANPP), Ricardo Alarcón de
Quesada, en defensa de Los cinco intelectuales cubanos presos por
luchar contra el terrorismo, acción que los guerreristas
norteamericanos deberían premiar, en vez de castigar.

Peligrosa misión

No hay mayor injusticia que purgar una pena por una falta no cometida.
Trece años recluidos, 4 mil 766 días presos, 114 mil 384 horas
privados de su libertad, 6 millones 863 mil minutos sin recibir,
varios de ellos, la visita de algún familiar, 411 millones 782 mil 400
segundos sin la posibilidad de disfrutar los mejores años de su vida,
suman, hasta el día de hoy, los 65 años que entre Gerardo Nordelo
Hernández (Manuel Viramontes), René González Sehwerert, Antonio
Guerrero Rodríguez, Fernando González Llort (Rubén Campa) y Ramón
Labañino Salazar (Luis Medina), mejor conocidos como Los cinco, han
pagado por defender a los pueblos cubano y estadounidense de un nuevo
ataque terrorista.

Ricardo Alarcón de Quesada (RAQ): La misión de estos compañeros era
tratar de penetrar grupos terroristas para descubrir sus planes a
tiempo e informar al gobierno de Cuba. Ellos no fueron acusados de
terrorismo, los acusan de haber ido a Miami para luchar contra el
terrorismo, que no es lo mismo ni se escribe igual. Eso es algo muy
difícil de entender porque a nadie se le ocurriría pensar que en estos
años, en que la gran moda es la lucha contra el terrorismo a escala
internacional, y se ha convertido, aparentemente, en una religión para
Estados Unidos (EE. UU.), estas personas fueran acusadas por eso. El
terrorismo contra Cuba ha existido durante medio siglo con la
tolerancia de los medios y a veces con la complicidad de las
autoridades norteamericanas; el caso de Los cinco es la mejor prueba.

50 años de terror contra la Isla

De enero de 1959 hasta el 12 de septiembre de 1998, fecha de
aprehensión en Miami de los enviados del gobierno cubano, grupos
extremistas del exilio contrarrevolucionario como Hermanos al Rescate,
Alpha 66, la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), Comando F-4,
entre otros, habían realizado una serie de atentados que se
recrudecieron en la década de los años 90 y cuya autoría habían
aceptado explícitamente y sin ningún temor terroristas confesos y
miembros de estas organizaciones como Orlando Bosch, Luis Posada
Carriles, Hernán Ricardo, Freddy Lugo y secuaces. De acuerdo con
información vertida por el ex Presidente cubano y Comandante en jefe
Fidel Castro Ruz en la tribuna antiimperialista “José Martí”, los
últimos atentados más significativos contra la Isla se realizaron en
hoteles cubanos.

Durante el año 1997 explotó una bomba en la discoteque “Aché” del
hotel Meliá Cohíba, acción ejecutada por la FNCA; fuerzas
especializadas del Ministerio del Interior desactivaron una carga
explosiva descubierta en el piso 15 del mismo Meliá; el 12 de junio se
produjeron dos explosiones simultáneas en las hosterías Capri y
Nacional donde cuatro personas resultaron heridas; el 4 de agosto
vuelve a ocurrir una explosión terrorista en el Meliá. Una semana
después la Junta de Directores de la FNCA declaró públicamente que
respaldaba “sin ambages ni reparos los incidentes de rebeldía interna
que durante las últimas semanas se vienen sucediendo a través de la
Isla”. El 4 de septiembre acaecieron detonaciones importantes en los
hoteles Copacabana, Chateau y Tritón, donde murió el italiano Fabio di
Celmo; un estallido más devino en el restaurante La Bodeguita del Medio.

Los planes de atentados no cesarían ahí. El gobierno cubano, en aquel
momento poseía vasta información que hizo llegar al entonces
Presidente de EE. UU., William Clinton, a través del escritor
colombiano Gabriel García Márquez, al mismo tiempo que cableaba al
gobierno norteamericano a través de la Sección de Intereses de Estados
Unidos en La Habana (SINA).

Héroes de la República

Tras intensos intercambios informativos entre ambos gobiernos, del 16
al 17 de junio de 1998 “se efectuaron varias reuniones conjuntas en La
Habana entre expertos cubanos y oficiales norteamericanos del Buró
Federal de Investigación (FBI) sobre el tema de los planes de
atentados terroristas. Se entregó a la delegación norteamericana del
FBI abundante información documental y testimonial. Los materiales
entregados incluían 64 folios en los que se aportaban elementos
investigativos acerca de 31 acciones y planes terroristas contra
nuestro país, ocurridos entre 1990 y 1998. En la mayor parte de estas
acciones estaba vinculada la FNCA que, además, organizó y financió los
más peligrosos, especialmente los ejecutados por la estructura
terrorista dirigida por Luis Posada Carriles en Centroamérica.

“Los oficiales del FBI recibieron también 60 folios con las fichas de
40 terroristas de origen cubano, la mayoría residentes en Miami,
incluidos los datos para su ubicación. Se llevaron, además, tres
muestras de sustancias explosivas de dos gramos cada una, de las
bombas desactivadas antes de explotar en el Hotel Meliá Cohíba el 30
de abril de 1997 y en un microbús de turismo el 19 de octubre de 1997,
así como del artefacto explosivo en posesión de dos terroristas
guatemaltecos el 4 de marzo de 1998.

“Se entregaron, además, cinco casetes de video y ocho de audio con
declaraciones de los terroristas centroamericanos arrestados por la
colocación de bombas en los hoteles, en los cuales revelan sus
vínculos con organizaciones terroristas cubanas que operan desde
Estados Unidos y en particular con Luis Posada Carriles.

“La parte norteamericana reconoció el valor de la información recibida
y se comprometió a dar respuesta del análisis realizado a estos
materiales en el más breve plazo.

“Transcurrieron extrañamente casi tres meses sin la respuesta seria
prometida. Se recibieron sólo algunas noticias intrascendentes”, así
lo dio a conocer Castro Ruz en aquella ocasión.

RAQ: Se les entregó cuantiosa información; agradecieron la entrega;
dijeron: “bueno, tenemos que analizarla, nosotros les respondemos”.
Eso fue en junio de 1998. Es el tiempo que ha pasado, nunca llegó la
respuesta de ellos, excepto que detuvieron a los cinco compañeros. En
lugar de actuar contra los grupos terroristas, investigaban a los
antiterroristas.

Según palabras del Comandante -“los cinco compañeros, hoy Héroes de la
República de Cuba, constituían la principal fuente de información
sobre las actividades terroristas contra nuestro país”, aun cuando,
ninguna de la información proporcionada los ligaba o los ponía al
descubierto. Por el contrario, varios de los terroristas confesos, a
la fecha, continúan libres y radicando en suelo norteamericano.

Acusación ambigua

Gerardo, Ramón y Antonio fueron acusados de “conspirar para cometer
espionaje”, no de cometerlo, pero la sentencia original para cada uno
de ellos fue la cadena perpetua, es decir, la pena máxima que se le
impone al espía. A Gerardo, jefe del grupo, se le agregó una cadena
perpetua por “conspirar para cometer asesinato en primer grado” por el
suceso ocurrido el 24 de febrero de 1996. Fernando y René fueron
acusados por delitos menores, pero condenados con exagerados dictámenes.

RAQ: La figura jurídica de “conspiración para cometer espionaje” fue
la que el imperio empleó durante toda la Guerra Fría con los
comunistas, la gente de izquierda y los sindicalistas de aquella
época. A ninguno lo acusaron de haber hecho nada malo sino de
conspirar para hacerlo, que es una cosa diferente.

Sentencia absurda

Luego de estar encerrados en cárceles de máxima seguridad y estar en
confinamientos solitarios por más de 17 meses, mejor conocidos como
“hueco” (lugar de castigo para los presidiarios que cometen
infracciones dentro del penal), y separados unos de otros por
kilómetros de distancia, a pesar de no haber cometido algún delito ni
afuera ni adentro de la prisión, y después de haber sido hallados
culpables, fueron sentenciados con condenas que sumaban cuatro cadenas
perpetuas, más 77 años de prisión: Manuel Viramontes (Gerardo
Nordelo), dibujante, caricaturista y licenciado en Relaciones
Políticas Internacionales (RPI), a dos cadenas perpetuas, más 15 años;
Luis Medina (Ramón Labañino), economista y graduado con Diploma de Oro
en la Universidad de La Habana, a una cadena perpetua más 18 años;
Antonio Guerrero, poeta e ingeniero en construcción de aeródromos en
la Universidad Técnica de Kiev, a una cadena perpetua, más 10 años;
Fernando González (Rubén Campa), también licenciado en RPI y graduado
con Diploma de Oro en el Instituto Superior de Relaciones
Internacionales del Ministerio de Relaciones Exteriores, a 19 años, y
René González, piloto e instructor de vuelo, a 15 años de cárcel.
Antonio y René nacieron en Estados Unidos y criados en Cuba.

RAQ: Hubo un delito que ellos reconocieron: eran agentes de Cuba y no
se lo habían dicho al gobierno estadounidense, pero si se lo hubieran
dicho no hubieran podido cumplir su misión. Aceptamos que fue una
falta, pero déjeme decirle que, en EE. UU., todos los días ocurre algo
parecido. Agentes extranjeros pueden serlo de una compañía o firma
extranjera, una institución extranjera; y hay muchas en el mundo. Por
esa infracción ameritaría una multa o, como castigo máximo concebible,
cinco años de prisión, pero no creo que alguien haya cumplido prisión por eso.

Ellos son agentes nuestros y nunca lo negaron. Infiltrados en el
sentido de la misión que realizaron: colarse dentro de esos grupos,
por supuesto no diciéndoles que estaban ahí en nombre de la Revolución
Cubana, sino haciéndose pasar por anticastristas y metiéndose por esos
medios. Por esas vías se enteraban de planes, de cosas, nos alertaban
y nosotros le trasladábamos esa información al FBI, al gobierno
estadounidense, pero éste, en lugar de actuar contra los criminales,
actuó contra ellos por una decisión realmente incalificable.

El espionaje contra EE. UU. hubiera sido si usted infiltra a alguien
en el Pentágono, en el Departamento de Estado, en la Casa blanca y se
apodera de documentos secretos del Estado y se los transmite a un
gobierno extranjero, no entre esta chusma de Miami; eso no es
espionaje, es otra cosa, es descubrir los planes de esa gente.

Habeas Corpus, último recurso

La Corte de Apelaciones de Atlanta, en el año 2005, determinó que las
condenas a perpetuidad eran exageradas por ese cargo de “conspiración
para cometer espionaje”. Entonces, decidió que los casos de Antonio y
de Ramón había que revisarlos y ponerles una más baja. Curiosamente,
ese acuerdo reconoció que esa misma situación la afrontaba Gerardo;
entonces, concluyó: “como ya tiene una cadena perpetua no tiene
sentido quitarle ésta, que se quede con sus dos cadenas perpetuas”. En
resumen, todo lo que dijeron era un verdadero absurdo.

Tras las múltiples apelaciones, la corte de Distrito de Miami
reconsideró la sentencia luego de admitir que no existía evidencia de
obtención ni de transmisión de información secreta, por lo que en el
caso de Antonio se le impuso el castigo de 21 años y 10 meses en
prisión, más 5 años de “libertad” supervisada; a Fernando González se
le redujo a 17 años y nueve meses, y a Ramón a 30 años de prisión.

Los cinco presos políticos han agotado todas las instancias legales
(el Tribunal Federal del Distrito Sur de la Florida, la Corte de
Apelaciones en Atlanta, Georgia y el Tribunal Supremo Federal, última
y máxima instancia que revisa solamente los casos que ella decide, el
de Los cinco se negó a examinarlo) y se encuentran en la fase del
Habeas Corpus, recurso último de apelación extraordinario en el que
solicitan a la jueza que los condenó en primera instancia, Joan A.
Lenard, una nueva revisión de su caso, donde deberán presentar nuevas
pruebas que no se hayan esgrimido con anterioridad.

El gobierno de EE. UU. pidió a la Corte que fueran rechazadas las
solicitudes de Habeas Corpus de Gerardo, Antonio y René y que no se le
conceda la audiencia que solicitan. Ellos presentaron sus réplicas y
ahora está en manos de la Corte aceptar o no estas mociones. Fernando
y Ramón están aún en el proceso de presentar sus mociones.

La Corte hace unos días rechazó la Moción para Modificar las
Condiciones de la Libertad Supervisada presentada por René, en febrero
de este año, donde solicitaba poder regresar a Cuba tras ser liberado
(7 de octubre. Por buena conducta salió antes del tiempo castigado.) y
no tener que cumplir los tres años de “libertad” supervisada en EE. UU.

Los enemigos de Cuba

RAQ: El enemigo del pueblo cubano es el imperialismo norteamericano,
el que se ha negado a admitir que Cuba es un país libre,
independiente, sobre el cual no tiene ningún derecho. Pero el enemigo
en un sentido más de carne y hueso son estos elementos de la extrema
derecha cubanoamericana que han vivido toda su vida practicando la
violencia contra el pueblo cubano, lo que llamamos acá, la mafia
contrarrevolucionaria, asentada, sobre todo, en la ciudad de Miami, Florida.

No hay que olvidar que personas que escaparon de Cuba hacia EE. UU. al
triunfo de la Revolución en enero de 59 eran los antiguos torturadores
y matarifes del régimen de Fulgencio Batista.

Hay gente que ha vivido medio siglo con el sueño de regresar, de
recuperar sus fincas, sus propiedades, volver a instalarse aquí y a
dominar este país.

No todos los elementos conservadores han coincidido en darle apoyo,
aval moral y político a estos grupos de ultraderecha; yo creo que
éstos ni siquiera son eso, son cosas peores. Estamos hablando
realmente de grupos de bandidos, de los que agotaron el tesoro
nacional, de los que se robaron los fondos de la República y se fueron
con las manos ensangrentadas. Ninguno fue procesado por ladrón ni por
asesino en ese país. Desde 1959 ellos han contado con el apoyo oficial
y político de todas las administraciones estadounidenses y de toda la
derecha mundial. Para la nación norteamericana, el triunfo de la
Revolución Cubana fue un shock que ha sido imposible de asimilar.

Cuba realmente pasó de ser colonia de España a colonia norteamericana
y de pronto se les fue, se disolvió así por una insurrección popular,
unos  guerrilleros, qué sé yo. Desde entonces han estado viviendo una
situación completamente anormal, en la que no han faltado cosas peores
como es el terrorismo.

Rabia y venganza de la mafia

RAQ: A Gerardo Nordelo, quien purga el castigo más grande, además, lo
acusan de conspiración para cometer asesinato en primer grado; de
haber sido parte de una conspiración para asesinar a varias personas,
no de haber asesinado a alguien. Esto se refiere al incidente que hubo
el 24 de febrero de 1996, cuando las avionetas del grupo terrorista de
Miami Hermanos al Rescate fueron derribadas, aquí, frente al Malecón
de La Habana. En los últimos 20 meses anteriores habían hecho esa
gracia 25 veces y se les había advertido que no se les iba a tolerar
más, que se iba a impedir que se violara el espacio cubano. Ese día
era de fiesta nacional: el inicio de la última guerra de Independencia
de Cuba. Era el último sábado de Carnaval. En el malecón habanero
había cientos de personas disfrutando una competencia deportiva a lo
largo de la costa. Era realmente muy peligroso que entrasen unas
avionetas de un grupo de esta índole y con esta historia en Cuba. El
gobierno cubano los había alertado durante mucho tiempo, por eso, ese
día, las dos avionetas que entraron a espacio aéreo cubano fueron tumbadas.

Gerardo Hernández Nordelo no tiene absolutamente nada qué ver con eso.
Él estaba en Miami ese día, pero no estaba en la Torre de Control del
aeropuerto, él no estaba piloteando ningún avión.

buzos (b): Entonces, ¿por qué ensañarse con él?

A él le adjudican primero esta acusación adicional (conspiración para
cometer asesinato en primer grado) en la prensa de Miami, donde ya se
hablaba hasta por los codos de acusarlo de eso, antes de que lo
hiciera la Fiscalía. Yo creo que eso fue claramente una jugarreta del
gobierno estadounidense; posiblemente concebida para darle
satisfacción a los grupos más agresivos de la mafia de Miami.

Por aquellos mismos días, cuando nuestros compañeros fueron arrestados
y cuando se iba a iniciar el juicio contra ellos, estaba ocurriendo el
suceso de Elián González (el niño balsero sustraído por su madre sin
el consentimiento del padre, para huir hacia Miami, donde pretendía
obtener asilo político). Elián regresa a Cuba justamente cuando se
inició el proceso contra Los cinco. Entonces, la frustración, la
rabia, que esto provocó en los círculos de Miami fue enorme. El caso
de Elián fue desastroso para esa mafia porque el mundo entero
descubrió la naturaleza de esos grupos, capaces de secuestrar a un
niño, de desacatar las órdenes del Presidente estadounidense de
devolverlo a Cuba, y de desacatar la decisión de los tribunales hasta
que, finalmente, eso llegó hasta el Supremo. Perdieron en todos los
niveles y, sobre todo, perdieron ante la opinión pública norteamericana.

La acusación contra Gerardo puede verse como un intento de compensar a
esa gente, de darles lo que ellos estaban reclamando. En todo el
proceso no existió prueba alguna ni evidencia que lo vinculase a él
con ese lamentable incidente del 24 de febrero y no se presentó
ninguna, por eso es que a él no lo acusan de asesinato, si no de
conspiración para cometerlo.

Pero aún hay otra cuestión. Él era, como jefe de grupo, quien tenía la
comunicación con La Habana; entonces, en algunas de estas
comunicaciones se mencionó aquel incidente, que tuvo mucho peso en la
relación entre Cuba y EE. UU., pero no el plan para derribar los
aviones, ningún asesinato, sino sólo se menciona. Pero esto lo utiliza
la Fiscalía como supuesta prueba de que Gerardo tuvo que ver con ese hecho.

Ahora fíjese, hay una cosa muy importante, que le da al caso de
Gerardo y a la acusación ese carácter realmente único. En mayo de
2001, el gobierno norteamericano reconoció por escrito que había
fracasado en esa acusación. Ellos, al final, cuando se está acabando
el juicio (el veredicto lo dicta el tribunal, en junio de 2001), el 24
mayo, cuando va a terminar la parte de discusión, de debate, el
gobierno pide modificar la acusación contra Gerardo porque no podía
probarla. La jueza, con buen sentido, le dice que no, que es muy tarde
y que han pasado siete meses discutiendo el incidente del 24 de
febrero y que ése había sido el centro del juicio.

Por tanto, si al jurado no lo convencieron, pues perdieron. Entonces,
el gobierno acudió ante la Corte de Apelaciones. (Hay un documento del
gobierno por escrito, dirigido a la Corte Superior, en el que reconoce
que no podía probar esa acusación y que en consecuencia el acusado iba
a ser absuelto y, entonces, se le caía todo). La Corte no aceptó
cambiar la acusación y, sin embargo, el jurado lo encontró culpable.

Dos pruebas irrefutables

RAQ: He dicho con toda claridad que Gerardo no tuvo nada qué ver con
el incidente de las avionetas. Sin embargo, considerando que el
incidente tuvo lugar, como decimos nosotros, en aguas cubanas, la
jueza Lenard tampoco tenía algo que ver en él. Para que EE. UU. o un
tribunal norteamericano pudiera tratar un hecho como este, éste debió
haber ocurrido en aguas internacionales o en el territorio
estadounidense. Si fue en otra región no tenía jurisdicción alguna. El
último informe de la Organización de Aviación Civil Internacional
(OACI), cuando hizo una investigación sobre ese incidente se encontró
con un problema: los radares cubanos decían una cosa y los radares
norteamericanos, otra,  y algunos otros no funcionaron. Pero bueno, el
caso es que había una disputa entre dos países sobre dónde ocurrió el
percance. La OACI le pidió al gobierno de estadounidense que le
entregara las imágenes de los satélites que tiene dándole la vuelta al
planeta todos los días filmando todo lo que pasa en esta parte del
mundo. Ellos tienen todas estas imágenes, pero por una extraña razón
se negaron a entregarlas a los investigadores de la Organización de
las Naciones Unidas.

El abogado de Gerardo presentó una moción solicitando el expediente
del satélite. La Fiscalía se negó y la jueza apoyó al gobierno. Desde
entonces, desde hace 15 años, la defensa de Gerardo está reclamando
que se presenten esas imágenes. Ahora mismo la respuesta del gobierno
es que no va a entregarlas. ¿A usted no le parece sospechoso eso?

Otro aspecto, a mi juicio, todavía más notable, porque es
completamente nuevo y abona argumentos a los Habeas Corpus rechazados,
es que, en el año 2006, después de que se había agotado ya la
apelación en Atlanta, se descubrió que el gobierno de Estados Unidos
se había gastado centenares de miles de dólares del presupuesto
federal para pagarle a esos periodistas de Miami que hicieron esa
tremenda campaña contra Los cinco. Aunque la Corte de Apelaciones
falló favorablemente en 2005, declarando nulo el juicio por el
ambiente hostil de Miami; el veredicto fue revertido por presión de la
administración Bush. Ahí está un documento importante en que tres
jueces norteamericanos califican el ambiente del juicio como una
“tormenta perfecta de prejuicios e ilegalidad”. Lo que no sabían ellos
era que esa tormenta había sido alimentada por el gobierno, que era el
que había pagado a los periodistas que armaron todo.  Ése es un
elemento completamente nuevo. Se sabía de la campaña de prensa, la
jueza protestó, la defensa lo usó como argumento, pero lo que nadie
sabía era que esa prensa fue pagada por el gobierno.

Como ahora se prueba en los documentos obtenidos por el periódico
Liberation (buzos posee copias de algunos de ellos).

Silencio criminal en EE. UU.

RAQ: El principal obstáculo que hemos enfrentado en este proceso es el
cerco mediático, el desconocimiento de este caso, la falta de
información. Si eso lo supiera toda la gente en EE. UU. sería un
escándalo y obligarían al Presidente, al que estuviese ahí, a liberar
a los inocentes inmediatamente. Para ellos la gente no debe saberlo y
por eso los medios no informan, no hablan de esto, no explican la
verdad; porque todo esto generaría titulares de primera plana; esto
que yo le acabo de decir sería un titular en el periodismo más
clásico. Exclusivamente se habló hasta por los codos en Miami, pero
para amedrentar al tribunal con un ambiente insostenible; todo eso se
sabe ya en Miami, pero en el resto del país, silencio absoluto, ni
siquiera se sabe que existe Cuba.

La última posibilidad

b: ¿Hay alguna posibilidad de negociar la liberación de Los cinco?

RAQ: El presidente Raúl Castro lo dijo en alguna ocasión y como
muestra de voluntad se liberaron a los ciudadanos que estaban
detenidos y eran presentados internacionalmente como presos políticos.
Los soltamos a todos y, sin embargo, Barack Obama fue incapaz de tener
un gesto semejante.

Ha habido realmente un nivel de solidaridad, de respaldo internacional
creciente, el problema está en lograr crear un movimiento semejante en
Estados Unidos, en la sociedad norteamericana, que obligue, que
estimule al presidente Obama a hacer lo que tiene que hacer: ordenar
la libertad de Los cinco, ¡¡ya!!

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