Intervención  de  la Dra.Sc. Thalia Fung Riverón,  al pronunciar las palabras de  elogio  al investir  al Presidente del Estado plurinacional comunitario de Bolivia, JUAN EVO MORALES AYMA. Como Dr. Honoris Causa en Ciencias Políticas en el Aula Magna de la Universidad de La Habana.

Discurso del elogio científico en el otorgamiento de la condición de DOCTOR HONORIS CAUSA en CIENCIAS POLÍTICAS al Presidente del Estado plurinacional comunitario de Bolivia, JUAN EVO MORALES AYMA.

19 de septiembre del 2011.

Su excelencia Juan Evo Morales Ayma, presidente del Estado plurinacional comunitario de Bolivia; estimados compañeros de la Presidencia, queridos colegas y público asistente.

Es un honor para mí  que se me haya designado, a nombre de la UNIVERSIDAD DE LA HABANA, la universidad primada de Cuba, con 283 años de méritos académicos, culturales, ideológicos,  y políticos,  para escribir el elogio científico del presidente del Estado plurinacional comunitario de Bolivia EVO MORALES AYMA en el otorgamiento de su doctorado honoris causa en Ciencias Políticas. Dicho encargo lo recibí con gratitud y entusiasmo profundo.

Habitualmente, el honrado con un doctorado honoris causa ha contribuido de forma importante a la disciplina en la que se le otorga el grado, en este caso, la situación es de mayor entidad, por cuanto, no es sólo un aporte destacado, sino que Evo Morales califica como un fundador. No nos referimos, por supuesto, a la Ciencia Política actualmente en boga, la iniciada por Nicolás Maquiavelo y que se caracteriza por responder y corresponder a un sistema en progresiva decadencia, lo que es reconocido por algunos de sus principales  líderes científicos, como Bobbio y Sartori y que porta la exclusión ínsita al pensamiento occidental, sino a una Ciencia Política Nueva, que posee como agentes políticos, como protagonistas, como sujetos políticos, a los de abajo, a los pobres, a los marginados, a los colonizados, neocolonizados, oprimidos, a los marcados por la inarmonía, la asimetría, la injusticia.

Pero el presidente Evo Morales califica también con similar relevancia en otras áreas del saber: el medioambiente y la bioética.  Todas ellas se encuentran comunicadas por conceptos, métodos, teorías y políticas y en el pensamiento de Evo Morales se integran a partir de la necesaria armonía que reclama entre el hombre y  la naturaleza, en lo que subyace la comunicación cognitiva de ambos en la que el sujeto pueda reconocerse en aquella, que a la vez servirá para medir su progreso y su humanidad.

Con la desaparición de las comunidades primitivas, la integración del hombre y la tierra se afectó, lo que se incrementó con el devenir de las generaciones y de las sociedades hasta llegar a la formación socioeconómica que, en su cúspide, la niega de modo más radical y agudo, la formación socioeconómica capitalista, en la cual la tierra y el hombre pasaron a ser “recursos” de la producción. Sólo los indígenas mantuvieron su vinculación devota a la tierra y, en general, a la naturaleza; pero lejos de servirle su interacción con ella, fue causa de una exclusión que se hizo permanente.  No es casualidad que la política fuera calificada como urbana por Aristóteles, y de dicho sello no se ha liberado la sociedad humana, aunque para el rescate de la tierra y la naturaleza, la política como tal es imprescindible, solo que ella tiene que cambiar de protagonistas, diseñar nuevos escenarios y plantearse ideales en los que converjan el individuo y la humanidad.

Por ello, en la XV Cumbre del Cambio Climático, celebrada en Copenhague, el 17 de noviembre del 2009, en un discurso contundente y valiente, como fiel representante de los de abajo, los del Sur político, y desde su comprensión y actividad, Evo Morales utiliza términos de un lenguaje nuevo, no excluyente, en el cual trata las diferencias entre la cultura de la vida y la cultura de la muerte, y lanza un “acuso” a los que violan a la Madre Tierra, es decir, a la Naturaleza. Asimismo, transforma el antagonismo socioeconómico político capitalismo-socialismo en dos tesis que unifican priorizadamente, la bioética, la ideología y la política: las mencionadas cultura de la muerte y cultura de la vida. Dichas proposiciones incluyen las generalizaciones de  Potter sobre la bioética y el pensamiento avanzado de los medioambientalistas; pero no se excluye la política y la ciencia política, es más se identifica a una determinada política como  causa de la negación del ser humano y de la naturaleza, al ubicar la cultura de la muerte como cultura del capitalismo, mientras que la vida se vincula al socialismo.

Pero como no es una tesis de grado, o un trabajo referativo, sino un discurso político  en un foro mundial, lo lleva al escenario real, a la totalidad global, no declina el develar la causa de la crisis climática que asola al planeta y exhorta a los presidentes a reconocer dicha verdad, es decir, el papel depredador desempeñado por la política del capitalismo neoliberal hegemónico y no concretarse en sus intervenciones a exponer los efectos evidentes.  Dice Evo Morales que el origen de las crisis y cito “es la exagerada acumulación del capital en pocas manos, es el saqueo permanente de los recursos naturales, es la mercantilización de la Madre Tierra.”1

En dichas aseveraciones, se encuentra presente la ética de los aymara,con sus tres principios, profesados por el mandatario, ama sua, ama llulla, ama qu´ella, es decir, no robar, no mentir, ni ser flojo, y en virtud de dicha moral que hace pública, acusa a los jefes de estado o participantes en ONU de mentir a los pueblos, al no desenmascarar el papel que desempeña Estados Unidos ante la cuestión del cambio climático, inclusive plantea que en el presente milenio, cito de nuevo, “es más importante defender los derechos de la Madre Tierra que defender los derechos humanos”, hasta aquí la cita, planteamiento que puede escandalizar a los que han concientizado y socializado la teoría de los derechos humanos en su expresión en la Revolución política de Francia o asumido la versión interesada y manipulada de derechos humanos de doble rasero desarrollada por la cúspide del imperialismo hegemónico. Pero la visión de Morales no es de corto alcance, ya que el ser humano, como plantea, no puede vivir sin  el planeta tierra, por lo que salvar el planeta es la tarea más importante del milenio. Sólo ha sido precedido por Fidel que en la primera Cumbre de la Tierra alertó y denunció que la especie humana se encontraba en peligro de extinción.

En dicho propio discurso, emplea Morales un término que nos es muy caro a los representantes de una Ciencia Política de Enfoque Sur, “el modelo occidental” que ha devenido en paradigmático y homogeneizador para todos los países y para la historia misma que se desenvuelve desde la Grecia de Pericles, de Platón, de Aristóteles, que fueron figuras geniales, pero que asumieron, como ellos mismos lo plantean, todo el acervo de los pueblos árabes, iraníes, indios y chinos y transformaron sus mitos en los suyos propios, y sus antiguos saberes en la fuente nutricia del saber occidental; pero hecha dicha transmutación, sus seguidores han olvidado sus orígenes, y dicha civilización occidental que favoreció como elemento común progresivamente validante la exclusión, también la trasladó y extendió a todos los saberes devenidos en disciplinas, así se hizo elemento propio e identificador de la ciencia política.

Ya Alexis de Tocqueville decía que era necesaria una ciencia política nueva a un mundo enteramente nuevo, al valorar la impronta del gigante económico y político que se alzaba en las antiguas colonias británicas, mientras que Marx convocaba a los  filósofos que se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos, a transformarlo.  En su discurso en Naciones Unidas con relación al cambio climático, Evo Morales llama a la transformación de la relación entre el ser humano y la naturaleza, lo que constituye una verdadera revolución, cuando dice que se impone restablecer el equilibro entre el hombre y la Tierra, y que hay que eliminar las asimetrías continentales y por países. La Madre Tierra surge como un sujeto político, con derechos.

Evo Morales da a la política y a la ciencia política una magna tarea: devolver los derechos a la Madre Tierra, y en una mediación necesaria, también recuperar el espacio atmosférico intervenido a los países en desarrollo, pues los estados irracionalmente industrializados han causado el efecto invernadero, por lo que han afectado la distribución equitativa de dicho espacio y, en consecuencia, plantea la urgencia de disminuir en un grado centígrado la temperatura para evitar la desaparición de muchas islas y el holocausto en África. Es notable para la Ciencia Política su objetivación en políticas globales medioambientales y bioéticas. Hay profundidad teórica para la Ciencia Política en dichas iniciativas políticas.

Como la ciencia ha probado, la relación entre el ser humano y la naturaleza en las comunidades primitivas es integrada, no hay contraposición entre ambos, y se caracteriza  la conciencia social primitiva  por su nivel de inmediatez y sincretismo, aunque ello no excluye que existan también prácticas culturales no adaptativas y dañinas al medioambiente; pero ella no es la característica general. Independientemente de los significados que se les otorgue a la naturaleza en las diversas sociedades  primitivas, hubo la tendencia a autoconcebirse como una relación entre sujeto y sujeto.  En los indígenas americanos esta tendencia parece identificar dicha relación, lo cual se manifiesta hoy, según plantea Evo Morales, en la exigencia a los sujetos actuales de reclamar para la Madre Tierra o Pachamama,

el derecho a la vida,

el derecho a la regeneración de si misma,

el derecho a la biocapacidad,

el derecho a la vida limpia,

el derecho a la armonía,

el derecho al equilibrio de todos y de todo.

Dichos planteos son propuestas vivenciadas y recogidas de los movimientos campesinos indígenas que Evo Morales presentó en el Foro de Naciones Unidas, donde expresó y cito: “la necesidad de que las naciones elaboren una Declaración de los Derechos de la Madre Tierra”,2 hasta aquí la nota, herida en su medio ambiente y en su vida.

La convivencia entre el hombre y la naturaleza en las comunidades primitivas sólo era mediada por los dioses        –lo cual en Latinoamérica fue narrado por el Popol Vuh–, su distanciamiento se origina e incrementa a partir de las sociedades divididas en clases, en las que el Estado se erige como estructura política subordinante, el cual también separa al hombre de su Madre, la Tierra, la que devino objeto de transacción entre individuos, cosificándose y perdiendo progresivamente sus derechos, lo que indica que la restauración de los mismos tiene que ser también objeto de los hombres y de su comportamiento político.

La unidad progresivamente imprescindible que resulta de los saberes medioambientales, bioéticos y politológicos hace válida; pero con un alcance mayor, la necesidad de una nueva ciencia política, de una ciencia política de los de abajo, contraria al modelo occidental que en aras del consumismo y la ganancia, proyecta sólo el construir  un futuro para un grupo elitiario de hombres, cada vez menor, con la exclusión de la absoluta mayoría de la humanidad. Dicha ciencia se compromete a develar junto a los efectos, sus causas reales, en cuya ocultación y enmascaramiento han contribuido desde el punto de vista teórico, incluso de modo inconsciente, muchos defensores del postpositivismo con Popper a la cabeza, al plantear como incognoscibles e incluso ilusorias las leyes de la naturaleza, mientras que, en Naciones Unidas no duda el presidente Evo Morales en denunciar como causa actual del divorcio entre el hombre y la naturaleza, la política depredatoria de un sistema y de un modelo económico, el capitalismo neoliberal.

En sus discursos, prioriza el tema de la paz y su importancia global que no se constriñe a la ciencia política, porque tanto el medioambiente, como la ética de la vida son profundamente afectados cuando proliferan las guerras –iniciadas y ganadas por las transnacionales y determinadas familias archipoderosas–, cuando se suman nuevos países al armamentismo, y de modo especialmente inteligente lo vincula a una problemática muy actual en Latinoamérica, aunque no despreciable en otras partes del mundo, la cuestión de las bases militares.  Este hecho que no disminuye sino sigue multiplicándose dado el interés del unipolarismo hegemónico de Estados Unidos, incrementa la inexistencia de la paz social que, por otra parte, según plantea el propio Evo Morales no puede existir verdaderamente, mientras continúen las desigualdades económicas, causas de los males globales como la muerte prematura de los niños, la desnutrición, el hambre, la elevada tasa de mortalidad de la población, el analfabetismo, el desempleo, la desigualdad en el acceso a la educación, las migraciones del Tercer Mundo en busca de las migajas de los países industrializados, cuyos sujetos globales son, como ha dicho Fidel, los pobres.

Evo Morales tiene éxito en traducir la ética de los pobres en medidas políticas y correspondientes a escenarios de extensión mundial, como los Foros de Naciones Unidas, institución a la cual emplaza para que proceda a su democratización, en particular, al  Consejo de Seguridad, al que cuestiona al plantear que no debe haber miembros permanentes y con derecho al veto, y que todos los países deben tener igualdad de derechos. Las Naciones Unidas surgidas en un período de bipolaridad mundial sostienen el mismo tipo de organización cuando el mundo ha devenido unipolar, lo que inevitablemente se ha reflejado en su estructura y comportamiento político. Morales  exhorta a que se respeten los derechos de los países y que la Unidad de las Naciones sea por la igualdad de nuestros pueblos, por la dignidad y para resolver las asimetrías entre continentes, entre países, entre familias.

La presentación de su política exterior por el Presidente del Estado plurinacional comunitario de Bolivia  prueba su vinculación con su política interna, porque ambas, en última instancia, son inseparables según nuestra concepción .Su ejercicio como jefe de estado fue precedido de una rica historia política, iniciada en las luchas sindicales, como líder de un movimiento social, es decir, como actor en la sociedad civil, desde la cual no sólo priorizó las demandas de los trabajadores, sino que a la vez, combatió la corrupción, la discriminación de  grupos y, en especial,   de los más discriminados, los llamados “indios indígenas”.

Sus políticas públicas adoptadas inmediatamente de su elección muestran cómo sus promesas preelectorales fueron su verdadera agenda de trabajo en tanto gobernante. Un primer lugar fue el combate contra el analfabetismo, lo que hizo que Bolivia  en breve tiempo deviniera en país libre de ese mal que afecta a todo el entramado social y a los desposeídos en particular, se ocupó de la salud de los grupos menos favorecidos de la población, trató la pandemia latinoamericana de la extrema pobreza, todo lo cual constituyó una buena base para una verdadera revolución democrática y cultural.

A pesar del distanciamiento de los pueblos bolivianos de la cultura política importada a América Latina desde los centros mundiales de poder, el pueblo boliviano en su mayoría se expresó por el cambio, y por batallar tenazmente contra el hambre extrema, a la cual, todas las políticas públicas dictadas y asumidas  tributaron. Es de notar la intuición de los grupos étnicos de Bolivia que, a pesar de poseer una cultura política diferente de la extendida en las consideradas repúblicas democráticas, votó por la sustitución del modelo neoliberal, porque si la lucha contra el hambre extrema es una batalla cuasi evidente para los pobres, el comprender el entramado político de nivel internacional y mundial diseminado y socializado por los medios de comunicación masiva como el único posible, implica la enseñanza de elementos complejos de una cultura política dada , así como un aprendizaje.  Es, entonces, un valor político para el presidente Morales y su equipo de gobierno, el haber logrado tal hazaña, y un necesario reconocimiento a la inteligencia y a la intuición de los pueblos indígenas                               –acostumbrados a sus relaciones consensuales internas–  para comprender el neoliberalismo como política de extorsión mundial de los pueblos.

El presidente de Bolivia ha puesto sobre la mesa internacional la necesidad imperiosa de una cultura del diálogo que excluya el sometimiento de una nación por otra y que recuerda el planteo de Lenin a los bolcheviques cuando decía que en una negociación de la Rusia imperial que provenía de una historia de cárcel de pueblos con alguna de sus otrora colonias, tenían que ubicarse en una posición de inferioridad para que en el debate fueran aproximadamente iguales.

Otro factor, hoy de especial importancia en las relaciones internacionales, es la utilización de los medios de difusión masiva para calificar a los opositores, ubicándolos como enemigos, Evo Morales recuerda la caracterización como de narcotraficantes a los dirigentes sindicales que mostraban mayor claridad ideológica y cómo se pasó de la adjetivación de comunistas y rojos en los 90, a la de terroristas a partir del 11 de setiembre del 2001. La ideología –que por otra parte tratan de distanciar de la Ciencia Política desde Maquiavelo– les sirve, según la conocida frase de Althusser, de cemento para apoyar sus acciones políticas. De la mentira tan empleada a la manera goebbeliana, en particular, en los conflictos armados, no se ha escapado el proceso revolucionario boliviano, ni ningún proceso anticapitalista. 

Evo Morales ha sido muy claro al exponer que la pretensa lucha contra el terrorismo es, verdaderamente, un combate contra los movimientos sociales, incluidos los indígenas. Propone para las relaciones internacionales, la complementariedad y no una competencia desleal entre pueblos, o entre países3, propuesta que se encuentra presente en Acuerdos como el ALBA. Introduce un término indicativo de un contenido diferente, “democracia liberadora” que se incorpora a las nominaciones que cualifican situaciones relacionales nuevas y que se encuentran en el espectro de la guerra nacional-liberadora de Martí y el movimiento global de liberación nacional.

Un logro de rango fundacional del gobierno del presidente Evo Morales, lo constituye la proclamación de la Nueva Constitución, aprobada en referéndum el 25 de enero del 2009, con lo cual se refunda Bolivia como Estado plurinacional, comunitario,  con igualdad de las 36 naciones (aymara, araona, baure, bésiro, canichana, cavineño, cayubaba, chácobo, chimán, ese ejja, guaraní, guarasu´we, guarayu, itonama, leco, machajuyai-kallawaya, machineri,maropa, mojeño-trinitario, mojeño-ignaciano, moré, mosetén, movida,pocawara, puquina,quechua, sirionó, tacana, tapiete, toromona, uru-chipaya, weenhayek, yaminawa, yuki, yuracaré y zamuco) y se aplica progresivamente el proceso autonómico. Una peculiaridad de dicho estado plurinacional es la conjugación de tres tipos de democracia, directa y participativa, representativa y comunitaria, esta última reconoce la nominación de autoridades  por los procedimientos propios de los pueblos originarios, y ello posee rango constitucional. Con dicha política estatal para los procesos eleccionarios, el estado plurinacional boliviano aporta a una nueva ciencia política, alternativa, no generada ni auspiciada por los centros mundiales de poder, en la que se atribuye un importante papel a la tradición y la costumbre de los indígenas. Pero asimismo, en dicha categorización se sintetiza la proyección sustantiva y estratégica del actual estado boliviano.

La creativa práctica política de Morales, destacada desde los días en que era dirigente sindical, se pone de manifiesto en el logro de la constitucionalización de las autonomías, hecho sin precedentes en la historia boliviana, con  lo cual se elimina progresivamente el centralismo, en su combate a la corrupción, en las medidas de austeridad de su gobierno, que comenzaron por su persona y cargo, en la reducción de la pobreza extrema en un 12 por ciento;  en la recuperación de las riquezas del país, en primer término de sus hidrocarburos, en la elevación de sus depósitos financieros. En el   plano de las relaciones exteriores, la presencia de Evo Morales se ha hecho sentir decisivamente en los convenios multilaterales y bilaterales firmados por su gobierno, en la firma de acuerdos de cooperación con un número apreciable de países, siempre en el marco del respeto a la soberanía y a la autodeterminación de los pueblos, lo que ha permitido el libre tránsito por Perú, para acceder al océano Pacífico, y se continúa la negociación sobre un acceso imprescindible, a través del cercano Chile. Bajo su mandato, Cochabamba ha devenido  la sede permanente del Parlamento de UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas).

Nunca antes de la presidencia de Evo Morales, se priorizaron las políticas públicas para beneficiar a los sectores más pobres de la sociedad, priorizándose la salud, la educación, la atención plural a los discapacitados, la elevación del salario mínimo, la reducción de la deuda externa, la nacionalización de los hidrocarburos, la creación de refinerías, la extensión del gas en la población, y, en particular, la incorporación de nuevos sujetos a la actividad, con lo cual la sociedad civil interna se vigorizó a la par que el estado para que ambos constituyeran un sistema político adecuado a la proyección estratégica del proceso revolucionario.

Pero si el ejercicio del poder le acredita el ser reconocido como un talentosísimo dirigente político revolucionario capaz de guiar a las masas populares y de ser legitimado por las mismas, de buscar mecanismos para solucionar los conflictos y contradicciones; la profundidad y amplitud de su pensar le permite vincular y vehicular a través de la Ciencia Política los reclamos medioambientales y bioéticos así como nominar, regular y argumentar los cambios en función de una nueva gobernabilidad. En el contexto internacional, se ha reconocido a Bolivia su papel en la defensa del agua como derecho humano, por su posición internacional pacifista y por esgrimir a nivel de estado, la defensa de los pueblos indígenas.

Tanto Simón Bolívar como José Antonio Sucre y la pléyade de grandes patriotas y pensadores que ha aportado América Latina y el Caribe a la emancipación americana, su abuelo Tupaj Katari se hubieran sentido representados en el presidente aymara de Bolivia que ha contribuido a elevar a luchadores por la libertad y por la vida a las masas de los pueblos originarios, y la Ciencia Política de Enfoque Sur lo asume como un continuador del pensar bolivariano, martiano y fidelista en el combate contra la opresión en un escenario nuevo, y por alcanzar una sociedad más justa, más humana, incluyente, por una cultura política en construcción, en la que la extorsión del capitalismo neoliberal no tenga lugar, cuyos actores políticos devienen en combatientes por la verdadera liberación  de la Abya Yaya, por el cuidado, el respeto y la recuperación de la Madre Tierra, por una cultura de vida que sólo puede alcanzarse verdaderamente con y por el socialismo.

Muchas gracias.

16 de setiembre del 2011.

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