Entre los abrumadores cuestionamientos de la humanidad a parte de las guerras, se encuentra la sinceridad de los hombres y la desconfianza de unos y otros. Hace poco leí en un periódico digital europeo: “Sé lo que piensan algunos políticos a los que conozco personalmente, y sé que son leales con la realidad y con la historia. Pero se que hay otros que construyen la realidad desde gabinetes de comunicación y que algunas veces nos deslumbran y nos engañan, llevándonos a todos, incluidos los periodistas, a su escenario”.

 

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